miércoles, 12 de diciembre de 2012

Algunos consejillos para vivir mejor...

1. El primero y más importante es tener algún gran ideal para cuya consecución lleguen a importar bien poco los fracasos y las dificultades. 2. Tener fe en el futuro y confianza en la vida. Asumir cada día los problemas de hoy en lugar de ponerse a sufrir anticipadamente por los que podrían tal vez llegarnos mañana. 3. Tomar y vivir la decisión de, pensar mucho más en lo positivo y bueno que tenemos que en las zonas negras que tendremos que cruzar. Hablar del bien; no revolver los residuos de los fracasos. 4. Creer descaradamente en el prójimo y preferir ser engañado una vez por él a pasamos toda la vida desconfiando de todos (con lo que seremos perpetuamente engañados). 5. Dedicarse más a los problemas del prójimo que a los propios. Así se curarán o mitigarán los dos. 6. Amar sin preguntarse si nos lo agradecerán. Estar seguros de que, a la larga, incluso en este mundo, el amor acaba funcionando y también nos querrán más de lo que merezcamos. 7. Despertarse cada mañana como recién nacidos. Colgar cada noche en el perchero las preocupaciones de ayer y dormir olvidándolas. 8. Sonreír, aunque no se tengan ganas. Sonreír, sobre todo, si un día se debe decir algo amargo. 9. Aprender de los niños. 10. Dar tiempo al tiempo, sabiendo que las frutas maduran lentamente. 11. No ser demasiado ambiciosos. Querer pocas cosas, pero quererlas apasionadamente. 12. Recordar al menos cuatro o cinco veces al día que tenemos alma y alimentarla tanto como al cuerpo por lo menos. 13. Hacer, si se puede, un trabajo que amemos. O si no, al menos, amar lo que tenemos que hacer. 14. Descubrir que casi siempre los disgustos que nos llevamos son mayores que los motivos que los causaron. 15. Creer en algo muy en serio. Luchar por ello. Seguir luchando cuando nos cansemos. Seguir de nuevo cuando nos cansemos de seguir. 16. Recordar que, al fin de cuentas, todos los trucos son trucos y sólo sirven para ir descubriendo que será la gracia de Dios la que nos hace felices, no importa el Dios en el que tú creas.

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