miércoles, 12 de diciembre de 2012

Algunos consejillos para vivir mejor...

1. El primero y más importante es tener algún gran ideal para cuya consecución lleguen a importar bien poco los fracasos y las dificultades. 2. Tener fe en el futuro y confianza en la vida. Asumir cada día los problemas de hoy en lugar de ponerse a sufrir anticipadamente por los que podrían tal vez llegarnos mañana. 3. Tomar y vivir la decisión de, pensar mucho más en lo positivo y bueno que tenemos que en las zonas negras que tendremos que cruzar. Hablar del bien; no revolver los residuos de los fracasos. 4. Creer descaradamente en el prójimo y preferir ser engañado una vez por él a pasamos toda la vida desconfiando de todos (con lo que seremos perpetuamente engañados). 5. Dedicarse más a los problemas del prójimo que a los propios. Así se curarán o mitigarán los dos. 6. Amar sin preguntarse si nos lo agradecerán. Estar seguros de que, a la larga, incluso en este mundo, el amor acaba funcionando y también nos querrán más de lo que merezcamos. 7. Despertarse cada mañana como recién nacidos. Colgar cada noche en el perchero las preocupaciones de ayer y dormir olvidándolas. 8. Sonreír, aunque no se tengan ganas. Sonreír, sobre todo, si un día se debe decir algo amargo. 9. Aprender de los niños. 10. Dar tiempo al tiempo, sabiendo que las frutas maduran lentamente. 11. No ser demasiado ambiciosos. Querer pocas cosas, pero quererlas apasionadamente. 12. Recordar al menos cuatro o cinco veces al día que tenemos alma y alimentarla tanto como al cuerpo por lo menos. 13. Hacer, si se puede, un trabajo que amemos. O si no, al menos, amar lo que tenemos que hacer. 14. Descubrir que casi siempre los disgustos que nos llevamos son mayores que los motivos que los causaron. 15. Creer en algo muy en serio. Luchar por ello. Seguir luchando cuando nos cansemos. Seguir de nuevo cuando nos cansemos de seguir. 16. Recordar que, al fin de cuentas, todos los trucos son trucos y sólo sirven para ir descubriendo que será la gracia de Dios la que nos hace felices, no importa el Dios en el que tú creas.

Una sonrisa tras la tapia, Martín Descalzo

Raúl Follerau solía contar una historia emocionante: 
visitando una leprosería en una isla del Pacífico 
le sorprendió que, entre tantos rostros muertos y apagados,
hubiera alguien que habla conservado unos ojos claros
y luminosos que aún sabían sonreír y que se iluminaba
con un «gracias» cuando le ofrecían algo. 

Entre tantos «cadáveres» ambulantes, sólo aquel hombre se conservaba humano.
Cuando preguntó qué era lo que mantenía a este pobre leproso
 tan unido a la vida, alguien le dijo que observara su conducta por las mañanas. 
Y vio que, apenas amanecía, aquel hombre acudía al patio 
que rodeaba la leprosería y se sentaba enfrente del 
alto muro de cemento que la rodeaba. Y allí esperaba. Esperaba hasta que,
a media mañana, tras el muro, aparecía durante unos cuantos segundos 
otro rostro, una cara de mujer, vieja y arrugadita, que sonreía. 
Entonces el hombre comulgaba con esa sonrisa y sonreía él también. 

Luego el rostro de mujer desaparece y el hombre, iluminado, 
tenía ya alimento para seguir soportando una nueva jornada 
y para esperar a que mañana regresara el rostro sonriente. 
Era -le explicaría después el leproso- su mujer. 

Cuando le arrancaron de su pueblo y le trasladaron a la leprosería, 
la mujer le siguió hasta el poblado más cercano. Y acudía cada mañana
para continuar expresándole su amor.
«Al verla cada día -comentaba el leproso- sé que todavía vivo.» 
No exageraba: vivir es saberse queridos, sentirse queridos. 

Por eso tienen razón los psicólogos cuando dicen 
que los suicidas se matan cuando han llegado al convencimiento pleno 
de que ya nadie les querrá nunca. Porque ningún problema es verdadero 
y totalmente grave mientras se tenga a alguien a nuestro lado. 
 Por eso yo no me cansaré nunca de predicar que la soledad 
es la mayor de las miserias y que lo que los demás necesitan 
verdaderamente de nosotros no es siquiera nuestra ayuda, 
sino nuestro amor. 

Para un enfermo es la compañía sonriente la mejor de las medicinas. 
Para un viejo no hay ayuda como un rato de conversación sin prisas 
y un poco de comprensión de sus rarezas. El indigente necesita
más nuestro cariño que nuestra limosna. Para el parado es tan necesario
 sentirse persona trabajando como el sueldo que por el trabajo le pagarán. 

Y, asombrosamente, la sonrisa -que es la más barata de las ayudas- 
es la que más tacañeamos. Es mucho más fácil dar cinco duros a un pobre 
que dárselos con amor. Y es más sencillo comprarle un regalo al abuelo 
que ofrecerle media hora de amistad. 

 Dar sin amor es ofender. Lo decía con palabras tremendas, 
pero verdaderísimas, San Vicente de Paúl: «Recuerda que te será 
necesario mucho amor para que los pobres te perdonen el pan que les llevas.» 
Solemos decir: «¡Son tan desagradecidos!» Y no nos damos cuenta 
de que ellos perciben perfectamente cuándo darnos sin amor, 
para quitárnoslas de encima y dejar tranquila nuestra conciencia. 
 Son, por ello, lógicos odiando nuestra limosna, odiándonos. 
Les empobrecemos más al ayudarles, porque les demostramos 
hasta qué punto no existen para nosotros. 
 ¡Todo sería, en cambio, tan distinto si les diéramos cada día 
una sonrisa de amor desde la tapia de la vida!

jueves, 22 de noviembre de 2012

Envidia VS Admiración

Desde ayer tengo muchas ganas de poner por escrito los aprendizajes que sin duda voy teniendo. Un buen amigo; mi mejor amigo, para ser más concreta me confesó que me tiene envidia, que eso lo hace estar enojado conmigo porque he hecho lo que he querido y él quiere también hacerlo. Me pasó de todo, me enojé, porque de inicio no entendí que tenía que ver; me alegré, porque pensé: es verdad, que rico es hacer lo que te place y al final me conmovió mucho su confesión y ahora se la agradezco de corazón. Me encanta la idea que pueda verme como alguien digna de admirar, porque sinceramente lo que él me tiene es admiración y no envidia, como él cree. La envidia como ya me explicaba con anterioridad otro buen amigo, tiene que ver con desear algo que tiene o hace el otro y que se, con plena conciencia que yo no lo puedo tener. La admiración viene desde el deseo también, pero se diferencia en qué yo admiro algo que hace o tiene el otro y tengo la posibilidad de tenerlo. Por eso digo que Pablo me tiene admiración, y es mutuo ese sentimiento, yo lo admiro con lo más profundo de mi ser. Es un ser extraordinario que me ha hecho crecer como ser humano y me posibilita amar, me descubro aceptante, tolerante y empática cuando estoy con él y eso me pone muy feliz, porque me doy cuenta lo que puedo ser capaz de ser. Hoy sólo aquí poniéndolo por escrito, aprovechando Thanksgiving para la cultura del norte agradecida, entre muchísimas cosas, también con su vida.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Recordando "El Camino de Santiago"

¡Qué increíble experiencia! Me trae tantos recuerdos y me pone de buenas inevitablemente, cuántas fotos, cuántas personas, cuántos momentos, cuántas sensaciones nuevas, cuánto cansancio, cuánta emoción y cuánto deseo por realizarlo. Estoy muy contenta de haberlo terminado y me gusta muchísimo haber compartido las últimas etapas con dos amigos tan especiales, que sin duda alguna le dieron un sentido diferente. Agradecida sin duda alguna, con Dios por permitirme saberme viva y vivir, no limitarme a la simple existencia y dejarme arrastrar por la pasión que me permite emprender una aventura como esta y llenarme de gozo al encontrar a Dios mismo en el camino, los caminos, y sobre todo, en los otros.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Aceptación serena de la realidad...

"Cuando aceptas lo que es, cada momento es el mejor" Echart Tolle Me encanta esta afirmación y me invita a disfrutar de los mejores momentos que están sucediendo justo aquí y ahora. Y eso me permite no forzar las situaciones, ni los momentos, ni siquiera a las personas para que estén de determinada manera conmigo. Cada que me esfuerzo porque algo se modifique para que yo pueda controlarlo; no permito que las cosas sucedan como son, y está bien que crea que puedo tener cierto poder sobre "algo" pero la realidad es que, no es así. Hoy, relajada, permitiendo que las cosas suceda; haciéndole caso a mi intuición, me permito fluir con la vida y disfrutar :)

domingo, 28 de octubre de 2012

Agradecida...

El agradecimiento viene desde este año. Estoy a punto de cerrar los 31 en mi vida, me encuentro muy agradecida por todo lo recibido y aprendido a lo largo de él. Sin duda alguna ha sido uno de los mejores años de mi existir y por mencionar unas cositas: 1. Comenzar con el sabor tan rico de haber terminado "El Camino de Santiago" 2. Regalarme la maravillosa experiencia de no hacer más que lo que me place hacer, no aceptar otra opción más que la mía. 3. Reconocer en mi familia un apoyo inagotable y un amor incansable. 4. Darme la oportunidad de no tener un trabajo fijo durante un año entero. 5. Fluir en lo económico, no permitir estar en estrés por no tener. 6. Alimentar mis amistades a través del contacto, las llamadas, el interés y el amor. 7. Divertirme como enana, cada que puedo. 8. Darme la oportunidad para volver a creer que puedo enamorarme, darme chance para ponerme vulnerable, para volver a sentir. 9. Caminar muchas mañanas, tardes y noches disfrutando del centro de mi Querétaro. 10. Disfrutar de placeres más culposos y menos culpable. 11. Despertar más tarde, darme tiempo para mí. 12. Probar nuevos métodos de autoaprendizaje. 13. Trabajar en Connie Yepiz Consulting. 14. Agradecer a Dios por mi vida y por la de las personas que me rodean. Gracias, gracias, gracias....esa es mi palabra sin duda alguna de estos 31 años que están por agotarse, y eso me pone en una frecuencia muy alta.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Des-encantada!

"Ella descubrió que hay paraísos en el callejón, no se aguantaba el cariño; él correspondió cantándole las serenatas que hablan de cosas que faltan, de cosas por hacer, canciones con perdón de amor; pero antes del amanecer la calma se rompió. En la ventana estaban tres, ella, la luna y un tipo grandón, que le le despeinaba las alas; no me iba a creer diciéndole el bronceado de luna lo que te delata. ¿Haz visto alguna vez alguna vez a una mujer herida y sin Dios? Puede que me des el trago más amargo de tu copa de adiós, pero llévate tu lástima de mi callejón, PORQUE AL OLVIDO INVITO YO. Al olvido olvídalo, al olvido invito yo. Pero pa contarlo bien hay un borracho que vive en la barra del bar y por un trago te cuenta. A mi parecer, siguen haciendo muy anchas las pinches ventanas. A la hora que se fue, en el silencio el callejón y sobre el muro le pinte: Puede que me des, el trago más amargo de tu copa de adiós, pero llévate tu lástima de mi callejón, porque al olvido invito yo. AL OLVIDO, OLVÍDALO, AL OLVIDO INVITO YO" Justo esta canción de Sanz, me describe hoy, encantada estuve mucho tiempo, sin lograr aún estar sin expectativas, y hoy, hoy estoy...desencantada, invitando al olvido, PORQUE AL OLVIDO, INVITO YO!

viernes, 10 de agosto de 2012

Sin rumbo, pero no sin sentido....

Me gusta mucho la vida como actualmente la vivo, me siento un poco sin rumbo; pero no sin sentido. La vida en sí misma tiene mucho sentido porque nos posibilita ser alguien, estar en este mundo no es casualidad; cada quien puede encontrar un propósito en su vida y digo puede; porque como casi todo en la existencia, la mayoría de las veces estamos eligiendo si queremos o no queremos lo que se nos ocurra. Hoy no sé muy bien como estoy, un poco confundida; y tiene que ver con el título de lo que publico, un poco perdida, y tiene que ver también con los otros, lo que dicen, lo que piensan, definitivamente no me importa mucho lo que los demás piensen, pero me doy cuenta que vienen a recordarme asuntos que no he resuelto cuando alguien me critica o me juzga. Me gusta mucho la vida, insisto, y sentimientos como los que experimento el día de hoy me hacen saber, que, definitivamente, estoy viva!!!!

miércoles, 8 de agosto de 2012

Esto es vida

Me gusta mucho lo que comparten estos personajes en su cartel, "Esto es vida" los ví en Madrid en una de las calles de la emblemática Puerta de Sol; se dedicaban a promover el uso de la bicicleta y andaban viajando por el mundo. Tenían banderas de diferentes lugares y se veía que realmente la estaban pasando bien. Llevaban cargando tan pocas cosas que se antojaba verdaderamente andar así por la vida; con poca carga. Y me llamaron la atención principalmente porque viajan, una pasión que comparto con ellos; creo que la vida necesariamente habrá que ser disfrutada para ser vivida. Ojalá que cada quien podamos encontrar la manera de vivir en la que podamos decirle a los otros, "esto es vida" que tiene sentido para mí y quiere decir en este momento; me gusta lo que hago, disfruto haciéndolo y me encantaría compartirlo contigo. Gracias por todos aquéllos que disfrutan su vida, que hacen de su oficio una pasión y que la comparten, porque compartiéndola nos invitan a otros a seguir buscando nuestras pasiones, a disfrutarlas, a compartirlas y a hacernos cada vez más plenos.

lunes, 16 de julio de 2012

Impermanencia

Dándome cuenta de lo importante que es por lo menos tener conciencia de que existe, y que, definitivamente es parte de la vida. Definida por los budistas como la constante transformación de las cosas, sin la impermanencia simplemente no existiría vida, afirman. Hoy viene a mi vida a recordarme lo que dice una canción "Nunca es para siempre" y definitivamente creo en el cambio constante de las cosas, de las situaciones, de las relaciones, de las personas, de la vida. Disfruto mucho vivir, me encanta experimentar con gozo, los días que aparecen ante mis ojos cada mañana. Ser conciente de la impermanencia me ayuda a darme cuenta, que lo que hoy es, mañana ya no será igual. Y por último cito a Heráclito "Nadie se puede bañar dos veces en el mismo río"

viernes, 29 de junio de 2012

¿Enamorada?

Desde hace algunos días estoy recordando un muy buen cuento de Jorge Bucay, uno de mis favoritos de cuentos cortos. Sin duda me recuerda a mí, en este proceso de querer querer... "Había una vez un campesino gordo y feo que se había enamorado de de una princesa hermosa y rubia... Un día, la princesa - vaya usted a saber por qué- dio un beso al feo y gordo campesino... y , mágicamente , éste se transformó en un esbelto y apuesto príncipe. (Por lo menos, así lo veía ella...) (Por lo menos, así se sentía él...) Jorge Bucay

lunes, 30 de abril de 2012

El caballo estaba dentro, Martín Descalzo

Cuentan que un pequeño vecino de un gran taller de escultura, entró un día en el estudio del escultor y vio en él un gigantesco bloque de piedra. Y que, dos meses después, al regresar, encontró en su lugar una preciosa estatua ecuestre. Y volviéndose al escultor, le preguntó: "Y cómo sabías tú que dentro de aquel bloque había un caballo?". La frase del pequeño era bastante más que una "gracia" infantil. Porque la verdad es que el caballo estaba, en realidad, ya dentro de aquel bloque. Y que la capacidad artística del escultor consistió precisamente en eso: en saber ver el caballo que había dentro, e irle quitando al bloque de piedra todo cuanto le sobraba. El escultor no trabajó añadiendo trozos de caballo al bloque de piedra, sino liberando a la piedra de todo lo que impedía mostrar el caballo ideal que tenía en su interior. El artista supo "ver" dentro, lo que nadie veía. Ese fue su arte. Así mismo sucede con nosotros, si nos dejamos ser arte, permitiremos que nuestra esencia salga, que la puedan ver otros; no es necesario añadirnos nada más, ya estamos hechos, perfectibles. Este 30 de abril, día del niño, me invita a hacerme como niño, como niña, a dejarme sorprender por lo que pueda haber dentro de mí, y así también me dejaré sorprender por lo que habita en el otro.

miércoles, 18 de abril de 2012

La sombra de Bucéfalo de Martín Descalzo.

"Supongo que todos ustedes conocen bien la historia de Bucéfalo, el famoso caballo que sólo Alejandro Magno era capaz de montar. Cuentan las leyendas que todos los palafreneros eran incapaces de mantenerse a su grupa más allá de pocos segundos. El animal caracoleaba, se encabritaba, daba en el suelo con los huesos de todos sus jinetes.

Sólo Alejandro supo observarlo con atención y descubrir el secreto del caballo: al montarlo lo puso de cara al sol y lo espoleó decididamente. Luego controló los corcoveos del caballo, sin dejarle apartarse un ápice de la dirección del sol, hasta que el animal, cansado, se dejó dominar enteramente. ¿Cuál era el secreto que sólo Alejandro había descubierto?, Que aquel animal se asustaba de su propia sombra.

Bastaba con no dejarle verla, bastaba con enfilar sus ojos, tiesos, hacia el sol para que el animal se olvidase de sus miedos."

Así yo, hoy mirando al sol, sin voltear hacia atrás, sabiendo que las sombras existen pero que no me asustan, y que de cara al sol puedo ser quien soy! ;)

miércoles, 11 de abril de 2012

El portero del prostíbulo

Ayer con un muy buen amigo.... recordando este cuentito que nos invita...

No había en el pueblo un oficio peor conceptuado y peor pago que el de portero del prostíbulo. Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre? De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio. En realidad, era su puesto porque su padre había sido portero de ese prostíbulo y también antes, el padre de su padre.

Durante décadas, el prostíbulo se pasaba de padres a hijos y la portería se pasaba de padres a hijos. Un día, el viejo propietario murió y se hizo cargo del prostíbulo un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El joven decidió modernizar el negocio.
Modificó las habitaciones y después citó al personal para darle nuevas instrucciones.
Al portero, le dijo:
- A partir de hoy usted, además de estar en la puerta, me va a preparar una planilla semanal. Allí anotará usted la cantidad de parejas que entran día por día. A una de cada cinco, le preguntará cómo fueron atendidas y qué corregirían del lugar. Y una vez por semana, me presentará esa planilla con los comentarios que usted crea convenientes.

El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero.....
- Me encantaría satisfacerlo, señor -balbuceó- pero yo... yo no sé leer ni escribir.

- ¡Ah! ¡Cuánto lo siento! Como usted comprenderá, yo no puedo pagar a otra persona para que haga esto y tampoco puedo esperar hasta que usted aprenda a escribir, por lo tanto...
- Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida, también mi padre y mi abuelo...

No lo dejó terminar.
- Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Lógicamente le vamos a dar una indemnización, esto es, una cantidad de dinero para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Así que, lo siento. Que tenga suerte. Y sin más, se dio vuelta y se fue.

El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación. Llegó a su casa, por primera vez desocupado. ¿Qué hacer?

Recordó que a veces en el prostíbulo, cuando se rompía una cama o se arruinaba una pata de un ropero, él, con un martillo y clavos se las ingeniaba para hacer un arreglo sencillo y provisorio. Pensó que esta podría ser una ocupación transitoria hasta que alguien le ofreciera un empleo.

Buscó por toda la casa las herramientas que necesitaba, sólo tenía unos clavos oxidados y una tenaza mellada. Tenía que comprar una caja de herramientas completa. Para eso usaría una parte del dinero recibido.
En la esquina de su casa se enteró de que en su pueblo no había una ferretería, y que debía viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra. ¿Qué más da? Pensó, y emprendió la marcha.

A su regreso, traía una hermosa y completa caja de herramientas. No había terminado de quitarse las botas cuando llamaron a la puerta de su casa. Era su vecino.
- Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme.
Mire, sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar... como
me quedé sin empleo...
- Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano.
- Está bien.
A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta.
- Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?
- No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería está a dos días de mula.
- Hagamos un trato -dijo el vecino- Yo le pagaré a usted los dos días de ida y los dos de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?.

Realmente, esto le daba un trabajo por cuatro días... Aceptó. Volvió a montar su mula.
Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.
- Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo?
- Sí...
Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatros días de viaje, y una pequeña ganancia por cada herramienta. Usted sabe, no todos podemos disponer de cuatro días para nuestras compras.

El ex - portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue.
"...No todos disponemos de cuatro días para compras", recordaba. Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara a traer herramientas.

En el siguiente viaje decidió que arriesgaría un poco del dinero de la indemnización, trayendo más herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo de viajes.
La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje.
Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes.

Pronto entendió que si pudiera encontrar un lugar donde almacenar las herramientas, podría ahorrar más viajes y ganar más dinero. Alquiló un galpón.

Luego le hizo una entrada más cómoda y algunas semanas después con una vidriera, el galpón se transformó en la primer ferretería del pueblo.

Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, de la ferretería del pueblo vecino le enviaban sus pedidos. Él era un buen cliente.

Con el tiempo, todos los compradores de pueblos pequeños más lejanos preferían comprar en su ferretería y ganar dos días de marcha.
Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricar para él las cabezas de los martillos.
Y luego, ¿por qué no? Las tenazas... y las pinzas... y los cinceles. Y luego fueron los clavos y los tornillos.....

Para no hacer muy largo el cuento, sucedió que en diez años aquel hombre se transformó con honestidad y trabajo en un millonario fabricante de herramientas. El empresario más poderoso de la región.

Tan poderoso era, que un año, para la fecha de comienzo de las clases, decidió donar a su pueblo una escuela. Allí se enseñaría además de lectura y escritura, las artes y los oficios más prácticos de la época.

El intendente y el alcalde organizaron una gran fiesta de inauguración de la escuela y una importante cena de agasajo para su fundador. A los postres, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad y el intendente lo abrazó y le dijo:
- Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primer hoja del libro de actas de la nueva escuela.
- El honor sería para mí -dijo el hombre-. Creo que nada me gustaría más que firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir. Yo soy analfabeto.
- ¿Usted? -dijo el intendente, que no alcanzaba a creerlo- ¿Usted no sabe leer ni escribir? ¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado. Me pregunto, ¿qué hubiera hecho si hubiera sabido leer y escribir?
- Yo se lo puedo contestar -respondió el hombre con calma-. Si yo hubiera sabido leer y escribir... sería el portero del prostíbulo!.

lunes, 9 de abril de 2012

Nuevo Camino

Planeando un nuevo viaje, eso sí que me encanta...
Próximamente estaremos comenzando un nuevo Camino.
Ahora con nuevos peregrinos y con energías renovadas,
nuevamente sin expectativas para recibir todo lo que el quiera
regalarnos.

Me encuentro muy contenta, y pues sin duda alguna, este será un espacio
para compartir la planeación y quizá pueda ayudarte para emprender tu
propio camino!

Buen camino peregrino!

martes, 3 de abril de 2012

¿Qué es lo qué más disfrutas hacer?

Y está pregunta me recuerda la recomendación del Oráculo de Delfos, "Conócete a ti mismo". ¡Qué tarea más apasionante y más compleja! Vivimos con nosotros por toda nuestra vida y gastamos mucha energía hacia afuera, y en ocasiones no dedicamos tiempo suficiente para conocernos y darnos cuenta de qué es lo que realmente queremos, qué nos apasiona, qué nos quita el sueño, dónde late nuestro corazón con más fuerza, y aún más básico ¿qué es lo que más disfrutas hacer? Haces lo que más disfrutas hacer o simplemente estás pensando en ello todo el tiempo.

¿Qué si yo ya tengo la respuesta? No lo sé, sé que llevó una buena inversión de tiempo descubriéndome, dándome el tiempo para conocerme y eso me ha ayudado sino a tener ahora lo que "quiero"; si a estar en paz y disfrutar mucho de ese estado!

Lo que más disfruto hoy: mi tiempo, saber que soy dueña de lo que quiero hacer y hacerlo en el momento que me place, y qué hago en ese tiempo, leo, escribo, descanso, camino, y pronto, muy pronto volveré a un nuevo viaje!!